Problemas ocasionados al no fomentar una cultura científica.

El poder llevar a cabo la consolidación de una cultura científica representa una lucha constante que va más allá del promover una ciencia para todos, de tal forma que se logre hacer posible un mejor ejercicio de la autonomía personal o colectiva  así como un mayor conocimiento del cómo la ciencia influye en nuestra vida y las repercusiones que tienen sus aplicaciones. Considerando lo anterior, de acuerdo con Solís (2016) la cultura científica:
Debe ser una semilla con dosis de curiosidad y razonamiento inculcada en los jóvenes para que crezca con ellos, la cosechen y sus frutos les permitan actuar como futuros ciudadanos. Este germen obligadamente debe plantarse en las escuelas y, de manera natural, en las clases de ciencias. Los profesores generalmente lo hacen, son los más preocupados por conseguir este propósito y buscan mil maneras de conseguirlo.

Video de interés sobre el tema:




Sin embargo, cuando no se fomenta esta cultura científica, se desencadenan una serie de problemáticas que repercuten en un retraso en distintos ámbitos, afectando el desarrollo a nivel individual, social, educativo y económico, de cada uno de los actores involucrados. Esto se evidencia en un desconocimiento de la ciencia y de sus aplicaciones en situaciones reales.



Considerando lo anterior, se puede decir que ante la ausencia de un impulso de la cultura científica se corre el riesgo de que se genere una desvinculación entre la ciencia y la sociedad. De esta forma, según Salas (2007) “el conocimiento científico que se produce tiene poca o ninguna relación con la realidad social, económica y cultural de nuestros países, razón por la cual no sólo está desvinculada, sino que también pierde legitimidad” (p.30). Esta repercute en una reducción de la movilidad social y mayor desigualdad en torno al acceso a la tecnología y al conocimiento científico.
Desde el punto de vista educativo, se limita el desarrollo de habilidades para la solución de problemas, el pensamiento crítico, la autoreflexión, diversas disposiciones afectivas, así como las competencias sociales necesarias en el individuo. Se da una menor familiarización con procedimientos de la ciencia y a la vez en la interacción con la tecnología.
Por otra parte, se genera un rezago económico y social a largo plazo como repercusión ante la ausencia del fomento de la cultura científica en la población, debido a que se aumenta la brecha en el crecimiento económico y la competitividad con respecto a otros países; ya que “se presenta una fuerte dependencia tecnológica de los países desarrollados y  mayor desigualdad en la distribución de la riqueza” (Garritz, 2006), lo cual implica también que menos recursos de destinen para este fin.

Los problemas que se generan por la ausencia o impulso de la cultura científica, también se reflejan en un debilitamiento cultural, donde la sociedad tiende a  desconocer qué es la ciencia y cuál es su utilidad; esta situación conlleva a que no cuenten con el conocimiento y las herramientas para involucrarse, opinar o decir en torno a temas de ciencia y tecnología, lo cual contribuye a la vez a que se genere una desvalorización de la ciencia como un eje central de desarrollo para todos.
Siendo la participación ciudadana una de las dimensiones de la cultura científica, la promoción de la participación no debería en dicho sentido descuidar las nexos evidentes entre comunicación y participación, ni la componente formativa de esta, la cual tiene una doble vía de acceso: “por un lado, se genera nuevo conocimiento entre los ciudadanos que se involucran en un asunto social relativo a cuestiones ambientales o de innovación tecnológica. Por otro lado, la apropiación del conocimiento disponible produce participación y movilización” (Polino, & Cortassa, 2016, p.15)



Sitio de interés sobre el tema: 



No hay comentarios:

Publicar un comentario

PORTADA

UNIVERSIDAD ESTATAL A LA DISTANCIA. CÁTEDRA DE ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS TRABAJO COLABORATIVO II  La investigación y el trabajo e...